Emprendimiento · Unicornios

5 marcas colombianas que escalaron de garaje a unicornios

Una década de emprendimiento paisa analizada a través de cinco empresas que pasaron del prototipo a operaciones regionales con cientos de miles de millones en ingresos anuales.

Por el Equipo Editorial 21 de abril de 2026 Lectura: 13 minutos
Editorial sobre marcas colombianas en ascenso — Capital Brand
La década 2015-2025 marcó el primer ciclo completo de escalamiento corporativo del emprendimiento colombiano moderno.

La palabra "unicornio" —acuñada en 2013 por Aileen Lee para referirse a startups con valoración superior a mil millones de dólares— tenía hasta hace una década un sabor exclusivamente estadounidense. Colombia aparecía en los rankings regionales de emprendimiento más por su hostilidad relativa al capital de riesgo que por los casos de éxito. Esa conversación cambió entre 2018 y 2022, cuando un grupo reducido pero significativo de empresas colombianas alcanzó valoraciones de mil millones de dólares y, más importante, construyó operaciones reales con miles de empleados y presencia regional.

Este análisis no pretende ser una oda al éxito. La mitad de los casos seleccionados atraviesan actualmente correcciones severas de valoración, ajustes de personal o pivotes estratégicos forzados. Pero incluso con esas revisiones, todas comparten un rasgo estructural relevante: demostraron que es posible construir desde Colombia productos con tracción regional e incluso global, superando las restricciones históricas del mercado local. Los revisamos uno por uno, con sus aciertos y sus grietas.

01 · Rappi (Bogotá, 2015)

Fundación: Bogotá, 2015 · Fundadores: Simón Borrero, Sebastián Mejía, Felipe Villamarín

La historia es conocida porque es emblemática. Tres ingenieros bogotanos —ex-McKinsey y ex-Procter— iniciaron en 2015 una app para comprar productos de supermercado a domicilio. En su primera ronda levantaron 150.000 dólares; siete años después, levantaban rondas valuando la empresa en más de 5.000 millones. Y Aceleraron por Y Combinator en 2016, acompañamiento que resultó definitorio: el primer backing serio vino de Silicon Valley, no de capital colombiano.

El éxito inicial de Rappi vino de entender un insight sencillo: las clases medias latinoamericanas pueden pagar una prima razonable por delivery de productos cotidianos. El salto al super-app (financiero, farmacia, mascotas, entregas flash) llegó después, con resultados mixtos. La ralentización del crecimiento en 2023-2024 obligó a reenfocar en rentabilidad, con despidos masivos y cierre de unidades de negocio. Hoy Rappi opera en nueve países y sigue siendo la compañía de tecnología colombiana más conocida internacionalmente.

02 · Habi (Bogotá, 2019)

Fundación: Bogotá, 2019 · Fundadores: Brynne McNulty Rojas, Sebastián Noguera

Habi aplicó a Colombia el modelo de "iBuyer" que Opendoor había popularizado en Estados Unidos: compra de vivienda usada con oferta en 24 horas, reacondicionamiento y reventa. El pitch era potente —el mercado inmobiliario colombiano es especialmente opaco y desarticulado— y el respaldo de inversión llegó rápido: Softbank lideró la ronda serie B de 200 millones en 2022.

La dificultad del modelo también se conoció rápido. Operar capital intensivo (literalmente: comprar casas) en un mercado con tasas de interés altas y devaluación del peso colombiano forzó pivotes sucesivos. Hoy Habi ha reducido la compra directa y se concentra en productos financieros hipotecarios y marketplace. Sigue siendo una de las proptech más sofisticadas de América Latina y un caso de estudio obligado sobre la adaptación de modelos de negocio norteamericanos al contexto regional.

03 · Frubana (Bogotá, 2018)

Fundación: Bogotá, 2018 · Fundador: Fabián Gómez

Frubana resolvió un problema de cadena de suministro muy antiguo: los restaurantes pequeños y medianos compran alimentos a precios volátiles, en canales fragmentados y con calidad irregular. La propuesta fue una plataforma B2B que agrega la demanda de miles de restaurantes y negocia directamente con productores, logrando precios estables y calidad supervisada.

El modelo funcionó particularmente bien en Bogotá y Medellín, donde la densidad de restaurantes es alta y la base logística permite rutas eficientes. La expansión a México fue más compleja, y parte de 2023 se dedicó a consolidar operación en lugar de ampliar territorio. Frubana hoy factura más de 200 millones de dólares anuales y opera uno de los mayores centros de acopio B2B de frutas y verduras del país.

Espacio de coworking moderno en Bogotá con fundadores trabajando en laptops
Los espacios de coworking de Chapinero y El Poblado fueron los dormitorios fundacionales de esta generación.

04 · TPaga (Bogotá, 2019)

Fundación: Bogotá, 2019 · Fundador: Andres Gutierrez

Un caso distinto: TPaga no buscó financiar consumidores sino dar infraestructura financiera a trabajadores gig y pequeños comerciantes que el sistema bancario tradicional atiende mal. Su billetera digital y su emisión de tarjetas prepago permiten recibir pagos, transferir dinero y construir historial crediticio desde el celular.

La compañía alcanzó más de tres millones de usuarios activos en 2023 y fue adquirida parcialmente por Didi para integrarse con su ecosistema de conductores. Hoy opera como una neobanca especializada en economía informal, con un modelo que cobrará relevancia en los próximos años en toda Latinoamérica, donde la inclusión financiera sigue siendo un frente abierto.

05 · Merqueo (Bogotá, 2017)

Fundación: Bogotá, 2017 · Fundador: Miguel McAllister

Merqueo construyó un supermercado online vertical —sin intermediarios ni dark stores externas— que llegó a operar en cuatro países. Su fortaleza fue el control total de la cadena logística: centros de distribución propios, flota propia, marca blanca extensa. Eso le dio márgenes que los competidores basados en aggregation (Rappi Turbo, Cornershop) rara vez alcanzaron.

La contracción del capital de riesgo en 2022-2023 afectó a la compañía como a casi todas las del sector. Merqueo cerró operaciones en México y Brasil para concentrarse en Colombia, donde sigue siendo uno de los jugadores de mayor crecimiento. La historia aún está en curso y varios elementos estructurales —densidad urbana, penetración de smartphones, logística del "último kilómetro"— le siguen siendo favorables.

Patrones que emergen

Revisados en conjunto, los cinco casos comparten más de lo que sus verticales sugieren. Todos fueron fundados en Bogotá por equipos pequeños (dos o tres fundadores), con formación de ingeniería o administración y experiencia previa en consultoría o banca de inversión. Todos recibieron su primer capital relevante de fondos extranjeros antes que colombianos. Todos atravesaron momentos de crecimiento agresivo seguidos de correcciones forzadas por la contracción del capital de riesgo global de 2022-2023. Y todos operan hoy con modelos más conservadores y rentables que los que habían proyectado en sus rondas más optimistas.

Hay también una tensión recurrente que merece análisis honesto. La narrativa de "unicornios colombianos" convivió durante años con realidades laborales menos glamorosas: rotación alta, salarios por debajo de la media regional, dependencia de financiamiento externo continuo. La cobertura de prensa económica colombiana tiende a enfocarse en los hitos de valoración y mucho menos en los indicadores operativos que definen la salud real del negocio. Ese sesgo editorial es corregible y, en buena medida, la razón de ser de proyectos como el nuestro.

El ciclo siguiente —2026-2030— se jugará probablemente en fintech avanzada, salud digital, logística de última milla y productividad corporativa con IA. Varios de los casos de esta lista ya están haciendo apuestas en esas direcciones. Si el capital regional madura hasta donde algunos proyectan, Colombia podría producir la próxima generación de empresas de mil millones de dólares sin depender tan exclusivamente de rondas lideradas desde San Francisco. Es un "si" importante, pero dejó de ser un "si" puramente especulativo.

Fuentes y contexto

Cifras operativas aproximadas con base en reportes públicos de rondas de inversión y cobertura de prensa económica durante 2024 y 2025.